AXIOLOGIA
INTRODUCCION
En este tema estamos
viendo lo relacionado con la axiología, ética y valores.
La axiología, desde el
punto de vista ético es una de las dos principales fundamentaciones de la ética
junto con la deontología y los valores pueden ser objetivos. Ética, tiene como
objeto los actos que el ser humano realiza de modo consiente y libre o aquellos
actos sobre los ejerce de algún modo un control racional. No se limitan a ver
como se realizan los actos, sino que buscan emitir un juicio sobre esto que
permite determinar si un acto ha sido éticamente bueno o malo.
Moral son las reglas o
normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con las
sociedades y consigo mismo. Busca principios absolutos o universales
independientes de la mira de cada cultura.
Axiología
La axiología (del
griego άξιος 'valioso' y λόγος 'tratado'), o filosofía de los valores, es la
rama de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios
valorativos. El término axiología fue empleado por primera vez por Paul Lapie
en 1902 y posteriormente por Eduard von Hartmann en 1908.
La reflexión explícita
acerca de los valores, sin embargo, es anterior a la noción de axiología y
puede remontarse a Hume, quien se preocupa principalmente por los valores
morales y estéticos y elabora una teoría antimetafísica y nominalista de los
valores. Con todo, la teoría de Hume define los valores como principios de los
juicios morales y estéticos, visión que será criticada por Friedrich Nietzsche
y su concepción genealógica de los valores, según la cual no sólo los juicios
estéticos y morales dependen de valores, sino que hasta las verdades
científicas y las observaciones cotidianas responden a ciertos valores y formas
de valorar. Por otro lado, también Marx utiliza un concepto económico de valor para
fundamentar en buena medida sus críticas y análisis socioeconómicos.
La axiología no sólo
trata abordar los valores positivos, sino también de los valores negativos,
analizando los principios que permiten considerar que algo es o no valioso, y
considerando los fundamentos de tal juicio. La investigación de una teoría de
los valores ha encontrado una aplicación especial en la ética y en la estética,
ámbitos donde el concepto de valor posee una relevancia específica. Algunos
filósofos como los alemanes Heinrich Rickert o Max Scheler han realizado
diferentes propuestas para elaborar una jerarquía adecuada de los valores. En
este sentido, puede hablarse de una «ética axiológica», que fue desarrollada,
principalmente, por el propio Scheler y Nicolai Hartmann.
Desde el punto de vista
ético, la axiología es una de las dos principales fundamentaciones de la ética
junto con la deontología.
De acuerdo con la
concepción tradicional, los valores pueden ser objetivos o subjetivos. Ejemplos
de valores objetivos incluyen el bien, la verdad o la belleza, siendo
finalidades ellos mismos. Se consideran valores subjetivos, en cambio, cuando
estos representan un medio para llegar a un fin (en la mayoría de los casos
caracterizados por un deseo personal). Además, los valores pueden ser fijos
(permanentes) o dinámicos (cambiantes). Los valores también pueden
diferenciarse a base de su grado de importancia y pueden ser conceptualizados
en términos de una jerarquía, en cuyo caso algunos poseerán una posición más
alta que otros. El problema fundamental que se desarrolla desde los orígenes
mismos de la axiología, hacia fines del siglo XIX, es el de la objetividad o
subjetividad de la totalidad de los valores. Max Scheler se ubicará en la
primera de las dos posiciones. El subjetivismo se opondrá, desde el principio,
a este enfoque. Y entenderá —a la antigua manera de Protágoras— que lo
estrictamente humano es la medida de todas las cosas, de lo que vale y de lo
que no vale, y de la misma escala de valores, sin sustento en la realidad exterior.
Desde el punto de vista
de Nietzsche, sin embargo, no hay una diferencia esencial entre lo que la
concepción tradicional llama «juicios de valor» y los juicios científicos, ya
que ambos están fundamentados en valoraciones que se han configurado históricamente
y que constituyen por sí mismas los modos específicos de interpretar y vivir.
Asimismo, tampoco hay diferencia esencial entre el juzgar y el actuar, ya que
ambas cosas consisten en el despliegue de ciertas fuerzas que por definición
son fuerzas que valoran y cuyo movimiento también depende de valoraciones
previas.
Dentro del pensamiento
filosófico existe un punto central que es cómo queremos llegar a ser en el
futuro, en un estado mejor. Para poder pasar de un estado actual a un mejor
estado es necesario que se comprenda primero que para hacer mejoras tenemos que
fundarlas en ciertos puntos claves. En el pensamiento los hemos llamado siempre
la axiología filosófica o axiología existencial, es decir los valores, que son
aquellos fundamentados de la acción que nos pueden llevar a un estado mejor el
dia de mañana, esto se debe a que los valores dan sentido y coherencia a
nuestras acciones
La ética es una rama de
la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el
deber, la felicidad y el buen vivir.
La palabra ética
proviene del latín ethĭcus, y este del griego antiguo ἠθικός, o transcrito a
nuestro alfabeto, "êthicos". Es preciso diferenciar al
"êthos", que significa "carácter", del "ethos",
que significa "costumbre", pues "ética" se sigue de aquel
sentido y no es éste. Desconocer tal diferencia deriva en la confusión de
"ética" y "moral", pues esta última nace de la voz latina
"mos, moris", que significa costumbre, es decir, lo mismo que "ethos".
Si bien algunos sostienen la equivalencia de ambas doctrinas en lo que a su
objeto respecta, es crucial saber que se fundamentan en conceptos muy
distintos.
La ética estudia qué es
lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de
aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida
cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, busca las razones que
justifican la utilización de un sistema moral u otro.
La ética es una de las principales ramas de la filosofía, en tanto requiere de la reflexión y de la argumentación. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado. Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados. Una sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como "bueno", "malo", "correcto", "incorrecto", "obligatorio", "permitido", etc., referidos a una acción, una decisión o incluso también las intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, cosas o acciones. Se establecen juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: "ese político es corrupto", "ese hombre es impresentable", "su presencia es loable", etc. En estas declaraciones aparecen los términos "corrupto", "impresentable" y "loable" que implican valoraciones de tipo moral.
Historia de la ética
Antigua Grecia
Desde el inicio de la
reflexión filosófica ha estado presente la consideración sobre la ética. Platón
afronta la temática ética en diversos lugares y desde contextos diferentes.
Así, por ejemplo, en el Gorgias busca superar el hedonismo y la ley del más
fuerte. En el Fedón evidencia la importancia de lo que exista tras la muerte
para regular el propio comportamiento. En La República aborda juntamente la
ética individual (desde la perspectiva de una justicia dentro del alma) y la
ética pública, con una compleja teoría del Estado, que encuentra complementos y
puntos de vista diferentes en otras dos obras, el Político y las Leyes.
La Ética nicomáquea,
seguramente el más importante tratado de ética de Aristóteles, se basa en la
premisa de que todo ser humano busca la felicidad (ética eudemónica). Para
Aristóteles todos los seres naturales tienden a cumplir la función que les es
propia y están orientados a realizar completamente sus potencialidades. El
bien, que es lo mismo que la perfección de un ser o la realización de las
capacidades es cumplir su función propia, aquello a que solo él puede realizar.
También los seres humanos están orientados a la realización plena de la función
que les es propia. El problema que se suscita, entonces, es cuál es la función
propia del hombre. Y si acaso hay más de un bien propio del hombre, ¿cuál es el
bien más alto y más perfecto de los que puede alcanzar el ser humano?
Como en otras de sus
obras, Aristóteles releva las opiniones de sus contemporáneos al respecto y
comprueba que todas parecen estar de acuerdo en que el objetivo supremo del
hombre es vivir bien y ser feliz, aunque hay muchos desacuerdos respecto de en
qué consiste la felicidad y el buen vivir. Para Aristóteles la vida feliz
(plena) es la que permite realizar la actividad superior (contemplación), con
una suficiente autonomía (bienes materiales, salud), y en compañía de un número
suficiente de amigos.
Sólo son morales las
acciones en las que se puede elegir y decidir qué hacer. En cambio, no son
morales ni inmorales las acciones padecidas, compulsivas o forzosas. Lo que es
moral es la acción que depende de la voluntad, si se actúa de modo correcto.
¿Cuándo se actúa correctamente? La forma correcta de actuar depende del ámbito
de acción (dianoético o intelectual, ético o moral) y en parte está pautada por
las costumbres de la comunidad a la que se pertenece (si la comunidad es
éticamente sana, algo que supone Aristóteles para el mundo griego quizá de modo
acrítico) y se aprende con la educación. Cuando se actúa de acuerdo con estas
pautas, se vive bien y se es virtuoso.
Por otra parte, los
filósofos estoicos y epicúreos propusieron teorías morales basadas en
principios opuestos: la virtud y la vida con moderación (estoicismo), y la
búsqueda del placer (epicureísmo).
Edad Media
Es un momento en el que
la ética asume elementos de las doctrinas clásicas de la felicidad (el fin del
actuar humano consiste en obtener el bien que nos hace felices) y los une a la
doctrina cristiana (vista como Revelación divina), especialmente según la
normativa que recogen los mandamientos. El fin último del actuar humano es la
caridad, que se consigue al vivir desde el Evangelio, y que permite al hombre
acceder a la visión de Dios (en el cielo), donde el ser humano alcanza su
máxima plenitud y el bien supremo.
Diversos autores hablan
de ética y según perspectivas diferentes. Es oportuno recordar dos grandes
nombres, san Agustín de Hipona y santo Tomás de Aquino (especialmente en la
segunda parte de la Suma de teología, en la que se recogen numerosos elementos
de la ética de Aristóteles).
Posteriormente, y tras
las huellas de las ideas de Tomás de Aquino, se desarrolla en el ámbito
católico lo que luego será conocido como principio de doble efecto.
Edad Moderna
Los filósofos éticos
modernos trabajan con la mirada puesta, sobre todo, en el mundo antiguo (estoicos,
epicúreos, Platón, Aristóteles), si bien con algunos elementos heredados de la
Escolástica medieval. Descartes tiene algunos elementos de ética en su famoso
Discurso del método. Dentro del racionalismo, es Baruch Spinoza quien elaboró
de modo más amplio y sistemático una propuesta ética. En el ámbito del
empirismo, David Hume trabajó en diversos momentos para comprender los motivos
profundos de las acciones humanas. La gran revolución ética moderna se realiza
a través de Immanuel Kant, que rechaza una fundamentación de la ética en otra
cosa que no sea imperativo moral mismo (deontologismo formal), pues si la moral
se orienta a buscar la felicidad no podría dar ninguna norma categórica ni
universal. Los filósofos idealistas desarrollaron esta moral del imperativo
categórico. Hacen frente así al utilitarismo, al afirmar que el principio de
utilidad no es el único criterio de corrección de las acciones.
Edad Contemporánea
La ética del siglo XX
ha conocido aportes importantísimos por parte de numerosos autores: los
vitalistas y existencialistas desarrollan el sentido de la opción y de la
responsabilidad, Max Scheler elabora una fenomenología de los valores. Autores
como Alain Badiou han intentado demostrar que esta principal tendencia (en las
opiniones y en las instituciones), la cuestión de "la ética" en el
siglo XX, es en realidad un "verdadero nihilismo" y "una
amenazante denegación de todo pensamiento". Recientemente, y desarrollando
un análisis en profundidad de los orígenes y fundamentos de la ética, han
aparecido diversos estudios sobre el papel de las emociones en el desarrollo de
un pensamiento ético antifundacionalista, como ha indicado Richard Rorty. En
las últimas dos décadas, el filósofo escocés MacIntyre establece nuevas
herramientas de análisis histórico-filosófico de distintas versiones rivales de
la ética.
Definición y objeto
Según una corriente
“clásica”, la ética tiene como objeto los actos que el ser humano realiza de
modo consciente y libre (es decir, aquellos actos sobre los que ejerce de algún
modo un control racional). No se limita sólo a ver cómo se realizan esos actos,
sino que busca emitir
Límites con disciplinas
adyacentes
La ética se relaciona
con la antropología, el derecho, con la ley, y con ciencias empíricas que
estudian el comportamiento humano, como la sociología y la psicología.
La ética, como una rama
de la filosofía, está considerada como una ciencia normativa, porque se ocupa
de las normas de la conducta humana, y para distinguirse de las ciencias
formales, como las matemáticas y la lógica, y de las ciencias empíricas, como
la química y la física. Las ciencias empíricas sociales, sin embargo,
incluyendo la psicología, chocan en algunos puntos con los intereses de la
ética ya que ambas estudian la conducta social. Por ejemplo, las ciencias
sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios éticos
particulares y la conducta social, e investigar las condiciones culturales que
contribuyen a la formación de esos principios.
El problema del ser y
el deber ser
Artículo principal:
Problema del ser y el deber ser.
La ética teleológica es
generalmente una ética orientada hacia fines, hacia un "télos" (en
griego, fin u objetivo que perfecciona a quien lo alcanza).
Hume ha planteado la
objeción de que la transición de ser no-debe "para ser legítimo ("
Ley de Hume "). Bajo la falacia de la partida "naturalista" de
George Edward Moore ha planteado las cuestiones estrechamente relacionadas,
pero que no son estrictamente los mismos.
Como se destaca más
adelante, los positivistas, deben estar epistemológicamente entre las tasas y
tarifas de destino, y se diferencian por su relación diferente a los sentidos.
La distinción epistemológica entre es y debe se basa en la ciencia empírica
moderna. Quien no acepta esta distinción, o bien debe postular a un ser que no
es directamente o indirectamente detectable, o se debe considerar lo que debe
ser perceptible.
Las normas éticas se
derivan de supuestas declaraciones sobre los seres, con frecuencia pasan
inadvertidos por el uso de la ambigüedad normativa y empírica de términos como
"esencia", "Naturaleza", "determinación",
"función", "final", "sentido" u " Objetivo
alcanzado". Así, la palabra "objetivo" es incluso lo que en
realidad busca una persona (Su meta es graduarse). La palabra objetivo puede
referirse también a lo que debe perseguir un hombre (por ejemplo, cuando se
dice de alguien que perdió el objetivo o la meta de su existencia humana).
La falacia naturalista
Artículo principal:
Falacia naturalista.
George Edward Moore, en
su obra Principia Ethica, acusa al naturalismo de cometer un error cuando
infiere que algo tiene una propiedad moral a partir de que ese algo tiene tal o
cual propiedad natural. Por ejemplo, asumiendo que el placer es una propiedad
natural, un naturalista podría sostener que las relaciones sexuales son buenas
porque son placenteras. Sin embargo, Moore señala que para afirmar esto,
primero se necesita mostrar que todo lo placentero es bueno, y esto requiere de
un argumento que parece difícil de proveer. Pese al nombre de la falacia, la
misma parece poder extenderse más allá del naturalismo. Así, el desafío
propuesto por Moore parece ser mostrar cómo es posible concluir legítimamente
que una propiedad no moral puede identificarse o tener la misma extensión que
una propiedad moral.
Ética normativa
Artículo principal:
Ética normativa.
El dilema del tranvía es un experimento mental que puede servir para ilustrar y poner a prueba distintas teorías éticas.
Las teorías de la
filosofía ética o moral se pueden distinguir de acuerdo a los criterios de sus
bases para la determinación del bien moral. El bien moral puede ser determinado
por: Las consecuencias (ética teleológica) consecuencialismo; Disposiciones de
comportamiento, rasgos de carácter y virtudes (ética de la virtud); La
intención del actor (ética disposición); Objetivos hacia hechos morales, como
objetivo de las evaluaciones morales sobre la propiedad o la acción (ética
deontológica); Optimización de los intereses o de las partes interesadas (de
preferencia), la ética utilitarista, de la felicidad (eudaimonía), o del
bienestar.
Consecuencialismo
Artículo principal:
Consecuencialismo.
Jeremy Bentham, uno de los padres del
utilitarismo.
El consecuencialismo
sostiene que la moralidad de una acción depende sólo de sus consecuencias (el
fin justifica los medios). El consecuencialismo no se aplica sólo a las
acciones, pero éstas son el ejemplo más prominente.
Una manera de
clasificar a los distintos tipos de consecuencialismos es a partir de los
agentes que se deben tener en cuenta cuando se consideran las consecuencias de
las acciones. Esto da lugar a tres tipos de consecuencialismo: El utilitarismo es la teoría según la cual la
mejor acción es aquella que produce las mejores consecuencias para la mayor
cantidad de personas. El altruismo moral
sostiene que la mejor acción es aquella que produce las mejores consecuencias
para todos menos para el agente. El
egoísmo moral sostiene que la mejor acción es aquella que produce las mejores
consecuencias para el agente.
Immanuel Kant, uno de los principales
pensadores de la deontología.
Deontología
Artículo principal:
Deontología.
La deontología es la
teoría normativa según la cual existen ciertas acciones que deben ser
realizadas, y otras que no deben ser realizadas, más allá de las consecuencias
positivas o negativas que puedan traer. Es decir, hay ciertos deberes, u
obligaciones, que deben ser cumplidos más allá de sus consecuencias.
Ética de virtudes
La ética de virtudes es
una teoría relativamente reciente según la cual una acción es moral si hacerla
fuera propio de una persona virtuosa. Por ejemplo, si para el utilitarismo hay
que ayudar a los necesitados porque eso aumenta el bienestar general, y para la
deontología hay que hacerlo porque es nuestro deber, para la ética de virtudes,
hay que ayudar a los necesitados porque hacerlo sería caritativo y benevolente.
Ética aplicad
La ética aplicada es la
parte de la ética que se ocupa de estudiar cuestiones morales concretas y
controversiales. Por ejemplo, algunos objetos de estudio de la ética aplicada
son el aborto inducido, la eutanasia y los derechos de los animales. Algunas de
estas cuestiones se agrupan por similitudes y son estudiadas por
subdisciplinas: La bioética estudia las controversias morales que son producto
de los avances en la biología y la medicina.
La deontología
profesional se ocupa tanto de buscar justificación para valores morales que
deberían guiar a los profesionales, como de estudiar los valores que de hecho
guían a los profesionales.
En el primer sentido la
deontología profesional es una disciplina normativa y filosófica. En el segundo
sentido, se trata más bien de una disciplina descriptiva y por lo tanto
científica. La deontología profesional también cuenta con subdisciplinas como
la ética médica, la ética de negocios y la ética de la ingeniería. La ética
ambiental se ocupa de la relación ética entre los seres humanos y el medio
ambiente.
Quizás las dos
preguntas fundamentales de esta disciplina sean: ¿qué deberes tienen los seres
humanos hacia el medio ambiente, y por qué? En general, la respuesta a la
primera pregunta es una consecuencia de la respuesta a la segunda. Distintas
respuestas o aproximaciones a respuestas han dado lugar a distintas éticas
ambientales.
La ética económica se
ocupa de las relaciones éticas que deberían guiar las relaciones económicas
entre los seres humanos y el efecto que tales normas tendrían sobre la economía
de nuestras sociedades. De hecho gran parte de los economistas que
desarrollaron la teoría moderna de la economía partieron de bases éticas. El
ejemplo más cercano es el utilitarismo desarrollado primero como doctrina moral
y luego usado para la teoría del valor neoclásica.
Moral
La moral son las reglas
o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con
la sociedad y consigo mismo. Este término tiene un sentido contrario frente al
de «inmoral» (contra la moral) y «amoral» (sin moral). La existencia de
acciones y actividades susceptibles de valoración moral se fundamenta en el ser
humano como sujeto de actos voluntarios. Por tanto, la moral se relaciona con
el estudio de la libertad y abarca la acción del hombre en todas sus
manifestaciones.
La palabra «moral»
tiene su origen en el término latino mores, cuyo significado es ‘costumbre’.
Moralis (< latín mos = griego ‘costumbre’). Por lo tanto «moral» no acarrea
por sí el concepto de malo o de bueno. Son, entonces, las costumbres las que
son virtuosas o perniciosas. Las morales, pues hay muchas diferentes, se
diferencian de la Ética o Filosofía moral en que ésta última reflexiona
racionalmente sobre las morales con la finalidad de encontrar principios
racionales que determinen las acciones éticamente correctas y las acciones
éticamente incorrectas, es decir, busca principios absolutos o universales,
independientes de la moral de cada cultura.
Los conceptos y
creencias sobre moralidad son generalizados y codificados en una cultura o
grupo y, por ende, sirven para regular el comportamiento de sus miembros. La
conformidad con dichas codificaciones es también conocida como moral y la
civilización depende del uso generalizado de la moral para su existencia.
Historia
La moral comenzó a ser
enseñada en forma de preceptos prácticos, tales como las Máximas de los siete
sabios de Grecia, los Versos dorados de los poetas de Grecia; o bien en forma
de apólogos y alegorías hasta que se revistió con un carácter científico en las
escuelas de Grecia y Roma.
Ocupa importante lugar
en las enseñanzas de Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro y, sobre
todo, entre los estoicos (Cicerón, Séneca, Epicteto, Marco Aurelio, etc.). Los
neoplatónicos se inspiraron en Platón y los estoicos cayeron en el misticismo.
Los modernos han profundizado y completado las teorías de los antiguos
Moral y ética
Muchos autores
consideran como sinónimos a estos términos, debido a que sus orígenes
etimológicos son similares. Otros no consideran a la moral y la ética como
sinónimos.
Si se parte desde una
definición de moral como sinónimo a ética, podemos decir que una ética propuesta
es el conjunto de normas sugeridas por un filósofo, o proveniente de la
religión, en tanto que «moral» vendría a designar el grado de acatamiento que
los individuos dispensan a las normas imperantes en el grupo social. En un
sentido práctico, ambos términos se hacen indistinguibles y por ello se los
considera equivalentes.
Por otro lado la moral
se basa en los valores que la conciencia nos dicta, a su vez, basado en
costumbres aprendidas, por lo tanto, la moral no es absoluta o universal, ya
que su vigencia depende de las costumbres de una región. La universalidad de
algún sistema moral es uno de los objetivos de la ética- objetivo cuyo
contenido o efecto, a pesar de implicar solamente un carácter hipotético o un
ideal, no se vuelve automáticamente relativo o puramente subjetivo, sino
aplicable para todo hombre racional bajo un contexto determinado, siempre y
cuando el agente capaz de comportamiento pueda actuar de manera racional. La
palabra racional en este contexto no debe confundirse con conveniencia
temporera o con facilidad o comodidad, sino como aquello en lo que todos los
seres capaces de razón puedan estar de acuerdo cuando decidan buscar un
comportamiento moral especifico (uno "de bien" o
"correcto", que mantenga o cause aceptable calidad de vida o evite
alguna consecuencia especifica que surja a causa de la repetición de ciertos
comportamientos probables para la humanidad).
Moral objetiva
Al conjunto de normas
morales se le llama moralidad objetiva, porque estas normas existen como hechos
sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Los actos
morales provienen del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre
se realiza por ciertos fines y que todo el que hace algo, lo debe hacer con un
fin, a menos que no controle su razón, como ocurre en variadas situaciones. Sin
embargo, las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar
por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada «mentalidad de masa».
A lo largo de la
historia, y de las diferentes culturas, han existido distintas visiones de la
moral. Generalmente, la moral es aplicada a campos en los cuales las opciones
realizadas por individuos expresan una intención relativa a otros individuos;
incluso no miembros de la sociedad. Por lo tanto, existe una disputa académica
sobre si la moral puede existir solamente en la presencia de una sociedad o
también en un individuo hipotético sin relación con otros. La moralidad se mide
también cuando la persona está sola, no siendo observada por nadie, por
ejemplo, en situaciones donde se requiere tener mucha integridad.
Autonomía y heteronomía
Una concepción de la
moralidad puede tender hacia cualquiera de las posibles direcciones en un campo
determinado. De hecho, existen morales que recomiendan ciertas restricciones
sobre el comportamiento (heteronomía), así como existen morales que recomiendan
una autodeterminación totalmente libre (autonomía) y una variedad de posiciones
intermedias.
Inmoral y amoral
Dentro del concepto de
moral surgen otros dos conceptos que son, cada uno a su manera, antónimos y que
normalmente se confunden. Uno es el de «inmoral», el cual hace referencia a
todo aquel comportamiento o persona que viola su propia moral o la moral
pública. Esta persona estaría actuando de forma incorrecta, estaría actuando
mal.
El otro concepto es el
de «amoral», el cual hace referencia a las personas que carecen de moral, por
lo que no juzgan los hechos ni actos como buenos o malos, correctos o
incorrectos. La mayor defensa de la amoralidad la realizan los taoístas.
El taoísmo dice que la
moral corrompe al ser humano, obligándolo a hacer cosas buenas cuando no está
preparado y prohibiéndole hacer cosas malas cuando necesita experimentar para
darse cuenta de las repercusiones de sus actos. Todo lo «moral», según ellos,
implica forzar la naturaleza del ser humano y es fruto de la desconfianza y el
miedo a los demás, a lo que puedan hacer si no están sometidos al estricto
gobierno de unas leyes que rijan su comportamiento.
La moral según la
corriente filosófica
En cuanto al origen de
las normas éticas, podemos citar el esquema siguiente:
Sociologismo: Esta
concepción defiende que las normas morales se originan en la sociedad y de ella
reciben la fuerza y el vigor para imponerse a los individuos.
Marxismo: En su último
escrito económico, las Glosas a Wagner, Marx comienza diciendo: «Yo no parto
del hombre, sino de un periodo social dado». Con esto estaba significando que,
según lo ha venido demostrado la historia como criterio de verdad, en cuanto a
las distintas concepciones y formas del comportamiento humano, la ética no es
una categoría social cuyos contenidos normativos sean de validez práctica
(moral) absoluta, universal y eterna, como ha pretendido Kant con su imperativo
categórico, sino que esos contenidos están sujetos al relativismo histórico de
los distintos sistemas de vida que los seres humanos divididos en clases fueron
adoptando en distintos períodos de su existencia como especie, desde que
superaron la barbarie. Así, para Marx, hay una moral y un tipo de ser humano
correspondiente a cada período de la historia, en tanto prehistoria del ser
humano genérico liberado de toda necesidad exterior, natural o social, que es
lo que se está gestando en la moral de los comunistas. Tal como sucede en la base
o estructura material de la sociedad, donde los distintos modos de producción
configuran sus respectivas formaciones sociales que hasta ahora han
correspondido a otras tantas etapas o periodos del desarrollo de las fuerzas
productivas, asimismo, las distintas superestructuras éticas, morales,
jurídicas, ideológicas y políticas, fueron la expresión periódicamente
cambiante de los intereses de las distintas clases dominantes al interior de
cada una de las formaciones sociales que han venido configurando la progresiva
periodización característica en lo económico-social, político, moral y cultural
de los seres humanos a través de la historia.
Historicismo: Esta
posición proclama que, a lo largo de la Historia y según un ritmo variable, la
sensibilidad vital de unas generaciones es sustituida por la de otras y, de
acuerdo con este proceso, al mismo tiempo que unos principios cobran vigencia,
otros desaparecen.
Teologismo: Esta
corriente propugna que las normas morales tienen origen divino. Podemos
encontrar una postura teológica, con relativa frecuencia, en los pueblos
primitivos, por ejemplo, en Israel y su moral de los profetas: en Egipto y su
moral de los faraones, etc.
Teoría de la ley
natural: Existe una amplia pluralidad de teorías que fundamentan sus opiniones
éticas y las normas morales en la ley natural. De entre ellas, sin duda alguna,
la más importante es la teoría escolástica, según la cual todas las personas
poseen una idéntica naturaleza, que es la naturaleza humana. Ésta guarda una
profunda relación de orden con el resto de los seres y, sobre todo, con Dios.
Relativismo moral. Una
postura filosófica que tiene mucha aceptación es la que acepta el relativismo
de la moral, por lo cual niega la existencia de una moral objetiva, impuesta
por la voluntad de Dios o por la vigencia de leyes naturales, sino que supone
que se trataría de algo puramente convencional asociado a las diferentes
culturas, creencias y épocas.
Objetivismo. Postura
filosófica que afirma que la única forma de alcanzar la moralidad es por medio
del uso de la razón y la aceptación de la realidad en forma objetiva,
independiente de la percepción del ser humano.
Iconografía
Los atributos más
ordinarios de la moral son un libro, un freno y una regla. Suele pintársela con
un vestido blanco, indicio de la inocencia o de las costumbres puras y
arregladas y algunas veces, bajo la figura de la diosa Minerva, con su casco
coronado de un mochuelo, símbolo de la cordura.
Diosa
Minerva.
CONCLUSION
Pues en este tema hemos
aprendido como la axiología es algo muy parecido o va junto con las
definiciones de ética y moral nos dice desde cuando ya se empieza a tener
indicios de lo que es la moral y la
ética, pues desde la antigüedad ya practicaban estas enseñanzas quizás sin saber que era moral y ética hasta
que los científicos les pusieron nombre y fuero estudiando y diferenciando las diferentes ramas de la ciencia. , Pues
hasta nuestros tiempos gracias a todas estas investigaciones nosotros conocemos
todos estos términos, clasificaciones y adelantos por medio de los cuales nos
podemos regir para un mejor desempeño en nuestra sociedad.
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